elevador de coches

Elevador de coches: desafiando a la física

elevador de coches

El turismo promedio pesa entre 1000 y 1200 kg, con pequeñas variaciones dependiendo del fabricante y el modelo, pudiendo rondar algunos las dos toneladas. No es de extrañar, por lo tanto, que cuando se necesita alzarlo para efectuar reparaciones, el ser humano haya tenido que ingeniárselas para levantar tremendo tonelaje. Compensar la falta de fuerza física con intelecto. Se hace imprescindible poseer entonces un elevador de coches.

Avances tecnológicos

La citada carga de los automóviles actuales no siempre fue ésta. Desde que aparecieron los primeros coches modernos (podrían datarse en 1908, con la producción en cadena de Ford), el tonelaje ha tendido a aumentar, debido en gran parte al aumento de la potencia y del conjunto de elementos del vehículo. Pese a que en las últimas décadas se intenta revertir esta tendencia, el peso de los turismos sigue siendo demasiado elevado para un ser humano.

No obstante, a la par de la evolución que experimentaron los vehículos en sí mismos, también se produjo un desarrollo de otros elementos relacionados. Un ejemplo son las herramientas empleadas en su reparación, cada vez más sofisticadas, fáciles de usar, fiables y específicas.

Configuración del vehículo

Las averías que suceden con mayor frecuencia están relacionadas con los sistemas de dirección y suspensión. Pese a todo, la prodigiosa complejidad de los turismos actuales (sistemas electrónicos, caja de cambios, servofrenos…) hace mucho más difícil resolver cualquier complicación.

Sea como sea, para la reparación de la mayoría de complicaciones, especialmente las relacionadas con la transmisión, se debe acceder al vehículo desde abajo. Esto es lógico, si tenemos en cuenta que no podríamos hacerlo desde arriba, obstaculizados por la carrocería interna, los asientos, etc. En definitiva, debemos alzar el coche y examinar su parte inferior.

Desde un simple cambio de rueda hasta una revisión general del sistema de embrague, un enorme número de procesos de mantenimiento requieren alzar el vehículo. Con el riesgo que ello supone. Un mal anclaje podría derivar en la caída del vehículo, con desastrosas consecuencias. No se arriesgue y recurra a los más modernos mecanismos de elevación de coches, que le garanticen la seguridad que éstos precisan.

 

 

 

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