Un buen discurso en 8 pasos

buen discurso en 8 pasos

Escribir un buen discurso es una tarea compleja y muy importante para los líderes de las organizaciones, quienes muchas veces tienen que utilizarlo como medio para transmitir un mensaje específico. Los discursos son una poderosa herramienta de comunicación si se manejan correctamente, se utilizan como parte de una estrategia global de comunicación y si se tiene claro que son, al mismo tiempo, eventos que pueden dañar la imagen del orador y la organización que representa si no están bien administrados.

Lee y aprende

Como todo en la vida, las cosas no se aprenden por ósmosis, hay que trabajarlas. Por eso es recomendable leer y escuchar muchos discursos, leer y escuchar muchos textos, para llegar a ser un buen redactor de discursos lo suficientemente bien como para argumentar .

Tenga en cuenta que debe escucharse, no leerse.

Nunca olvides que los discursos no están hechos para ser leídos, sino para ser escuchados. Es muy importante evitar expresiones complejas y grandilocuentes que pueden resultar espectaculares en un texto, pero que pueden convertir una buena idea en un discurso inconexo.

Cuenta una historia, personaliza

Ejemplos concretos, casos con nombre y apellido, historias que te son cercanas, que hacen accesible el discurso. Un buen discurso es como una historia, con su principio y su final, con su historia, y además llegará mejor al público si tiene personajes. En este caso, no hay mejor ejemplo que el famoso discurso pronunciado por Steve Jobs en la Universidad de Stanford en 2005, todo un referente en cuanto a motivación y aplicación de técnicas discursivas.

Estructura

Si decimos que un buen discurso es una historia, también debe tener una estructura narrativa. Debe tener un comienzo poderoso y un gran final. Está comprobado que la mayoría de los espectadores se apegan al principio y la conclusión.

Considere quién es su audiencia y su mensaje.

Un buen discurso debe adaptarse a su audiencia. Dirigirse a los accionistas de su empresa no es lo mismo que dirigirse a un evento estudiantil, a agricultores internacionales oa sus vecinos. Dependiendo de la audiencia, el idioma y el mensaje cambiarán. También debe considerar si hay una audiencia dual, es decir, si hay una audiencia de medios además del público. En estos casos, incluso puedes diseñar un doble mensaje, uno dirigido al público en general y otro dirigido a los medios de comunicación. Pero ten cuidado de no acumular demasiados mensajes, porque puedes saturar y confundir al público.

Di algo.

La gente está cansada y hastiada de discursos huecos. Para dar un buen discurso, debes tener algo que decir, saber lo que quieres transmitir. Una visión, una motivación… cualquier cosa menos palabras vacías que suenan bien pero no significan nada. Cuando termines, la gente debe saber claramente de lo que hablaste y lo que les dijiste.

Ser breve

Es recomendable optar siempre por discursos breves, aunque evidentemente hay excepciones en las que no queda más remedio que ser largos. En mi experiencia, un discurso de 4 a 7 minutos suele ser el más eficaz. Condensar el mensaje lo hace más poderoso, más directo, elimina la palabrería vacía y mantiene la atención de la audiencia.

Ritmo y convicción

Una vez que tenemos el texto, es fundamental que la persona que lo va a leer lo lea una y otra vez, modificándolo si es necesario para apropiarse de él, para sentirlo. Tienen que estudiarlo, tienen que conocer cada idea que contiene para saber cuándo hacer una pausa, cuándo cambiar el ritmo, cuándo mantener la entonación. Se recomienda una velocida

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